La Gobernanza Estratégica de China: Análisis del XV Plan Quinquenal y la Ley de Planificación Nacional en el Marco de la Modernización

Introducción

La modernización al estilo chino constituye un proyecto sistémico que integra el liderazgo del Partido Comunista de China con la economía de mercado socialista, trascendiendo las dicotomías occidentales entre Estado y mercado. En este paradigma, la planificación quinquenal opera como un mecanismo neural de gobernanza integral, alineando los recursos nacionales con los objetivos estratégicos a largo plazo. La modificación experimentada por el sistema de planificación del desarrollo en China se erige como una de las manifestaciones de innovación institucional más notables en el contexto de la economía política contemporánea. Desde los primeros planes quinquenales de orientación centralmente administrativa hasta el actual modelo de gobernanza estratégica, este instrumento ha experimentado una evolución progresiva con el propósito de adaptarse a las crecientes complejidades de una economía modernizada. La promulgación de la Ley de Planificación Nacional en 2022 y la inminente implementación del XV Plan Quinquenal (2026-2030) marcan hitos significativos en el proceso de maduración institucional. El presente artículo, mediante un examen exhaustivo y riguroso fundamentado en fuentes oficiales y académicas de renombre, aborda la manera en que dichos instrumentos configuran un modelo de gestión estatal que articula una visión estratégica a largo plazo, adaptabilidad institucional y seguridad jurídica. Este análisis ofrece lecciones significativas para el estudio comparativo del desarrollo.

1. La planificación como gobernanza integral: fundamentos y ventajas institucionales

La elevación de la planificación del desarrollo al nivel de gobernanza integral del Estado responde a una necesidad estructural de economías en transformación: la coordinación Intertemporal de decisiones descentralizadas. China ha desarrollado un sistema donde la planificación no sustituye al mercado, sino que establece un marco de referencia que orienta las expectativas y decisiones de los agentes económicos, reduciendo costos de transacción y facilitando la coordinación en sectores con externalidades significativas (Naughton, 2021). Este enfoque admite que los mercados, si bien son eficientes para asignar recursos en el corto plazo, presentan limitaciones para movilizar inversiones hacia objetivos de largo plazo, tales como la transición energética, la infraestructura estratégica o la innovación tecnológica fundamental.

Las ventajas institucionales que este sistema refleja operan en múltiples dimensiones interconectadas. En primera instancia, la capacidad de focalización de recursos para objetivos estratégicos se erige como un activo institucional evidenciado en proyectos como la red de alta velocidad ferroviaria o los programas espaciales. El Libro Blanco “El Partido Comunista de China: Su Gobernanza y Lucha” documenta cómo esta capacidad permitió movilizar recursos equivalentes al 4.2 % del PIB anual durante el período de alivio de la pobreza, beneficiando a 98.99 millones de personas entre 2013 y 2020 (Oficina de Información del Consejo de Estado, 2021). Esta magnitud de transferencia intertemporal de recursos sería difícilmente alcanzable mediante mecanismos puramente descentralizados.

En segundo término, la continuidad intergeneracional de las políticas económicas genera un entorno de previsibilidad que reduce la prima de riesgo exigida por los inversores en proyectos de maduración prolongada. En contraste, en sistemas políticos con ciclos electorales de 4-5 años, las políticas industriales o ambientales están sujetas a reversiones periódicas. En contraste, el marco institucional chino permite mantener direcciones estratégicas durante décadas. En el ámbito de la política científica y tecnológica, se ha observado una tendencia consistente hacia la promoción de la autonomía innovadora desde el Plan de Desarrollo de Ciencia y Tecnología a Mediano y Largo Plazo (2006-2020). Este plan ha contribuido a la acumulación de capacidades que actualmente sostienen el concepto de fuerzas productivas de nueva calidad (Fan y Teng, 2020).

En tercer lugar, la coordinación vertical-horizontal permite alinear incentivos entre niveles administrativos. El sistema de evaluación de funcionarios públicos, que incorpora indicadores de cumplimiento de las metas del plan quinquenal, genera alineación de comportamientos locales con prioridades nacionales, mitigando problemas clásicos de agencia en estructuras multinivel (Ang, 2020). Este mecanismo ha sido de vital importancia para la implementación de políticas ambientales que requieren sacrificios económicos a nivel local, en beneficio de externalidades positivas a nivel nacional o global.

En última instancia, la capacidad de anticipación y adaptación se consolida mediante una red de instituciones de investigación aplicada que nutren el proceso de formulación de planes. La Academia China de Ciencias Sociales, la Academia China de Ciencias y el Centro de Investigación del Desarrollo del Consejo de Estado constituyen un ecosistema de generación de conocimiento que permite diagnósticos técnicamente fundamentados y escenarios prospectivos (Heilmann, 2018). Este entramado institucional convierte la planificación en un proceso de aprendizaje colectivo, no simplemente en un ejercicio burocrático.

2. El XV Plan Quinquenal: encrucijada estratégica en la modernización china

El período abarcado por el XV Plan Quinquenal (2026-2030) exhibe una significación cualitativamente distinta a ciclos previos, debido a su ubicación en la secuencia hacia los objetivos de modernización socialista. De acuerdo con lo estipulado en el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, el año 2035 marca el plazo para alcanzar un nivel de modernización socialista básico, mientras que el año 2050 se erige como la fecha límite para la consecución de un país desarrollado integral. El XV Plan, por tanto, se erige como el primer ciclo completo de implementación tras la declaración de construcción integral de una sociedad moderadamente acomodada en 2020, y como plataforma de lanzamiento hacia los objetivos de 2035 (Xinhua, 2020).

Las disposiciones estratégicas de este plan que merecen atención pueden agruparse en cinco dimensiones interrelacionadas.

En primera instancia, es menester señalar la importancia de la institucionalización de las fuerzas productivas de nueva calidad. Este concepto, desarrollado inicialmente en la Revista Qiushi (2024), representa un avance significativo en la teoría del desarrollo económico chino. En contraste con enfoques previos que enfatizaban la eficiencia o la capacidad productiva, este enfoque se centra en la transformación estructural mediante tecnologías disruptivas, tales como la inteligencia artificial generativa, la computación cuántica, los semiconductores de tercera generación, la biología sintética y los nuevos materiales. El plan prevé que la inversión en I+D alcance el 3,5 % del PIB al final del período, con incrementos focalizados en investigación fundamental y tecnologías de frontera (Ministerio de Ciencia y Tecnología, 2023). Esta estrategia conlleva una reestructuración del paradigma de las ventajas comparativas, trasladando el centro de gravedad desde una manufactura fundamentada en costes hacia una innovación basada en el conocimiento.

En segundo lugar, se propone la consolidación del patrón de desarrollo de circulación dual como arquitectura permanente. El Foro de Boao para Asia (2023) ha documentado la evolución de este concepto, que ha pasado de ser una respuesta temporal a tensiones comerciales a una reconfiguración estructural de la inserción internacional de China. La circulación doméstica se ve fortalecida mediante la eliminación de barreras internas al comercio, la integración de mercados de factores y el fortalecimiento de sistemas de innovación locales. La circulación internacional, lejos de experimentar una contracción, evidencia un proceso de reorientación hacia estándares superiores en términos de calidad y resiliencia. Esta reorientación se manifiesta a través de la diversificación de las fuentes de importación en sectores de carácter estratégico, la internacionalización del sistema financiero y la participación activa en la gobernanza global de las tecnologías emergentes. De acuerdo con los datos proporcionados por el Buró Nacional de Estadísticas (2024), el comercio de China con los países pertenecientes a la Franja y la Ruta experimentó un crecimiento anual del 9,8 % durante el período comprendido entre los años 2020 y 2024. Este incremento sugiere una reconfiguración geográfica más que una contracción del aperturismo.

La tercera dimensión aborda la transición energética y climática, estableciendo metas vinculantes. El XV Plan se erige como el principal instrumento de implementación del compromiso de alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060. De acuerdo con lo expuesto por la Agencia Internacional de Energía (2023), China enfrenta el imperativo de reducir su intensidad energética en un mínimo del 13,5 % durante la implementación del plan, al tiempo que debe fomentar la contribución de fuentes de energía no fósiles en el consumo primario de energía, con el objetivo de alcanzar una participación del 25 %. Esta circunstancia conlleva la implementación adicional de más de 500 GW de capacidad renovable, así como inversiones en redes inteligentes y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento y captura de carbono. La magnitud de esta transformación posiciona a China como un actor determinante en los mercados globales de tecnología limpia y en la viabilidad económica de los acuerdos climáticos multilaterales.

La cuarta dimensión se centra en la profundización de la integración urbano-rural mediante la estrategia de revitalización rural y nueva urbanización. De acuerdo con la Academia China de Ciencias Sociales (2024), el XV Plan buscará reducir la brecha de ingresos urbano-rural desde aproximadamente 2,5 veces actuales hasta 2,2 veces, mediante inversiones en infraestructura rural, digitalización de servicios públicos y formalización de derechos de propiedad sobre activos rurales. Esta dimensión no solo conlleva implicaciones distributivas, sino también macroeconómicas, al propiciar la ampliación del mercado interno y la reducción de las vulnerabilidades sociales.

La quinta disposición establece el refuerzo de la capacidad de recuperación y adaptación en sectores de relevancia estratégica. Las experiencias de disrupciones en cadenas globales de suministro durante la pandemia y tensiones geopolíticas han generado un énfasis en la seguridad alimentaria, energética y tecnológica. El plan incorpora mecanismos de creación de inventarios estratégicos, diversificación de fuentes y desarrollo de capacidades domésticas en sectores críticos como los semiconductores, el equipamiento médico y los minerales estratégicos (State Council Information Office, 2023). Este enfoque no conlleva la implementación de políticas de autarquía, sino más bien la adopción de prácticas de gestión de riesgos más refinadas en un contexto internacional caracterizado por su volatilidad.

3. La Ley de Planificación Nacional: institucionalización jurídica del desarrollo

La promulgación de la Ley de Planificación Nacional en 2022, efectiva a partir de 2023, se erige como un hito significativo en el proceso de juridificación de la política de desarrollo. Este instrumento legal supone una transformación de la planificación de una práctica administrativa discrecional a un proceso institucionalizado, dotado de garantías tanto procedimentales como sustantivas.

Las garantías institucionales que proporciona la ley en cuestión operan en múltiples niveles. En el ámbito procedimental, se establecen requisitos obligatorios de participación, transparencia y evaluación. El artículo 18 de la ley establece la necesidad de la realización de consultas públicas durante el proceso de formulación de planes, garantizando plazos mínimos para la exposición de dichos planes y estableciendo mecanismos para la recepción de observaciones. El artículo 22 estipula la obligatoriedad de la realización de evaluaciones de impacto ambiental, social y económico antes de la aprobación definitiva (Consejo de Estado, 2022). Estos mecanismos, si bien no equivalentes a los procesos electorales en democracias liberales, introducen elementos de responsabilidad horizontal y participación social que fortalecen la legitimidad de la planificación.

En el ámbito sustantivo, la normativa jurídica instituye una jerarquía normativa que regula la interrelación entre diversos tipos de planes. Los artículos 5-9 establecen que el plan nacional quinquenal prevalece sobre los planes sectoriales y territoriales, garantizando la coherencia vertical y prohibiendo las contradicciones normativas. Esta jerarquización aborda problemas históricos de fragmentación y duplicación, en los que diferentes niveles administrativos podían perseguir objetivos contradictorios (Academia China de Ciencias Sociales, 2023).

En el ámbito financiero, la normativa establece una vinculación jurídica entre la planificación y la asignación de recursos públicos. El artículo 31 estipula que los presupuestos anuales deben estar en consonancia con las prioridades establecidas en los planes quinquenales aprobados, y que cualquier desviación significativa requiere una justificación explícita y la aprobación de la asamblea popular correspondiente. Este nexo entre planificación y presupuesto confiere fuerza ejecutoria a las directrices estratégicas, transformando prioridades declarativas en compromisos fiscales vinculantes (Lin, 2021).

En el ámbito evaluativo, la normativa establece disposiciones para la supervisión y la adaptación. Como se evidencia en los artículos 35 a 40, se implementan sistemas de monitoreo anual, evaluaciones de mitad de período y procedimientos para modificaciones justificadas. Este enfoque reconoce la incertidumbre inherente a la planificación en entornos complejos, permitiendo adaptaciones sin comprometer la estabilidad del marco general. La combinación de un compromiso a largo plazo con una flexibilidad táctica constituye uno de los avances institucionales más significativos del sistema.

La contribución de la ley a la toma de decisiones a largo plazo se manifiesta a través de la generación de compromisos creíbles. En el ámbito de la economía institucional, los agentes económicos se enfrentan a una incertidumbre no solo respecto a eventos futuros, sino también en lo que respecta a las respuestas políticas ante dichos eventos. Al elevar a rango legal las prioridades del plan, el Estado incrementa el costo de reversiones arbitrarias, lo que indica un compromiso creíble con direcciones estratégicas (Rodrik, 2022). Este fenómeno permite que los inversores tomen en consideración las prioridades estatales en sus decisiones de inversión, generando así una coordinación espontánea que complementa a la coordinación planificada.

4. Estado de derecho y desarrollo: lecciones para economías emergentes

La experiencia de China en el uso del Estado de derecho para asegurar la continuidad y sostenibilidad de las políticas ofrece enseñanzas significativas para los países en desarrollo, particularmente aquellos que buscan acelerar transformaciones estructurales sin comprometer la estabilidad institucional.

La primera lección se refiere a la generación de credibilidad mediante reglas formales. Las economías emergentes se enfrentan con frecuencia al fenómeno que la literatura académica denomina “inconsistencia temporal de las políticas”, que se manifiesta en la tentación de modificar las reglas establecidas cuando las circunstancias cambian. Esta práctica genera desconfianza entre los inversores y desalienta las inversiones a largo plazo. Al codificar objetivos de desarrollo en instrumentos legales mediante procedimientos rigurosos de modificación, China reduce la prima de inconsistencia temporal. La Ley de Planificación Nacional, al establecer la obligatoriedad de evaluaciones de impacto y aprobaciones legislativas para cambios de envergadura, institucionaliza restricciones a la discrecionalidad ejecutiva que generan predictibilidad (Ang, 2020).

La segunda enseñanza se relaciona con la complementariedad entre el Estado y el mercado. El debate convencional en el ámbito de la economía del desarrollo ha experimentado una tendencia a polarizarse entre dos posturas: el intervencionismo estatal y el fundamentalismo de mercado. La evidencia empírica derivada de la experiencia china sugiere la existencia de una tercera vía en la que el Estado establece marcos estratégicos y el mercado opera dentro de ellos con autonomía significativa. La planificación indicativa china, en contraste con enfoques tradicionales, no implica la fijación de precios ni la asignación directa de recursos en la mayoría de los sectores. En su lugar, establece directrices, incentivos y restricciones que orientan las decisiones de manera descentralizada. Este enfoque reconoce la eficiencia de los mercados para la asignación de recursos en el corto plazo, pero subraya la necesidad de orientación estratégica para abordar desafíos de largo plazo, tales como el cambio climático y la transformación tecnológica (Lin, 2021).

La tercera lección es la importancia de capacidades técnicas estatales. La efectividad de la planificación china no deriva principalmente de poderes coercitivos sino de la calidad de sus diagnósticos, la sofisticación de sus modelos y la capacidad de aprendizaje institucional. Instituciones como la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, la Academia China de Ciencias Sociales y el Centro de Investigación del Desarrollo del Consejo de Estado constituyen un ecosistema de conocimientos y habilidades que permite traducir diagnósticos técnicos en políticas viables. Para las economías emergentes, este fenómeno conlleva la necesidad de que el proceso de fortalecimiento institucional no se limite únicamente a la inversión en estructuras formales de gobierno, sino que también debe incluir el desarrollo de capacidades analíticas y técnicas (Heilmann, 2018).

La cuarta lección estriba en el equilibrio entre la participación y la eficiencia. Los procesos de planificación china han incorporado de manera progresiva mecanismos de consulta y participación sin evidenciar una interrupción en su capacidad decisoria. Las audiencias públicas, las encuestas de opinión y las consultas sectoriales contribuyen a este proceso sin transferir, por tanto, el poder de veto a grupos de interés particulares. Este equilibrio estratégico permite prevenir dos patologías prevalentes en países en vías de desarrollo: la captura del Estado por intereses particulares y la parálisis decisoria por multiplicación de puntos de veto (Fan y Teng, 2020).

En última instancia, la experiencia china subraya la relevancia de la experimentación institucional. En el ámbito de la implementación de políticas públicas, se observa una tendencia a implementar programas piloto en provincias o ciudades seleccionadas antes de proceder a una generalización a nivel nacional. Esta estrategia se fundamenta en el principio de aprendizaje y ajuste, permitiendo la recolección de datos y la realización de ajustes en el proceso de implementación, lo que resulta en una política más adaptada a las necesidades específicas de cada contexto. Este enfoque, denominado «experimentación bajo el paraguas del partido» por Heilmann (2018), tiene como objetivo reducir los riesgos de fracasos a gran escala y generar conocimiento contextualmente validado. Para economías emergentes con alta heterogeneidad interna, el modelo de aprendizaje mediante experimentación exhibe ventajas significativas en comparación con enfoques de planificación centralizada rígida.

Retos y Oportunidades

El sistema de planificación chino se enfrenta a desafíos significativos en el contexto histórico actual. Entre los principales desafíos se destaca la creciente complejidad tecnológica inherente a los sectores emergentes. En este sentido, la inteligencia artificial, la biotecnología y los nuevos materiales están experimentando una evolución a velocidades que desafían los ciclos quinquenales de planificación, lo que requiere la implementación de mecanismos más ágiles de anticipación y regulación (Ministerio de Ciencia y Tecnología, 2023). La capacidad de identificar oportunamente tecnologías disruptivas y adaptar marcos regulatorios constituirá una prueba crítica para el sistema.

Un segundo desafío emerge de las tensiones geopolíticas que inciden en las cadenas globales de suministro. La fragmentación tecnológica, impulsada por consideraciones de seguridad nacional en múltiples países, genera incertidumbre respecto al acceso a mercados y tecnologías. El XV Plan deberá navegar este entorno complejo, manteniendo apertura donde sea posible y desarrollando capacidades autónomas donde sea necesario, sin caer en dinámicas de desacoplamiento que reduzcan el bienestar global (Foro de Boao para Asia, 2023).

El tercer reto es la transición demográfica. El envejecimiento poblacional y la contracción de la fuerza laboral en edades centrales plantean desafíos para sistemas de seguridad social, mercados laborales y dinámicas de innovación.  Según lo expuesto por la Academia China de Ciencias Sociales (2024), se proyecta una disminución aproximada de 30 millones en la población en edad laboral (15-59 años) durante el período del XV Plan. Esta situación plantea la necesidad de obtener ganancias sustanciales en productividad para mantener trayectorias de crecimiento.

Un cuarto desafío al que se enfrentan los responsables de la planificación de las transiciones es la sostenibilidad fiscal de las mismas. Las inversiones necesarias para la transición energética, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de los sistemas de bienestar social representan una presión sobre las finanzas públicas que exigirá la implementación de reformas en los sistemas tributarios y una priorización rigurosa del gasto.

No obstante, dichos desafíos también originan oportunidades significativas. En el contexto de la transición energética, China emerge como un actor destacado en el desarrollo y aplicación de tecnologías limpias, impulsada por la expansión de sus mercados globales. La implementación de la transformación digital ha generado oportunidades para incrementar la productividad, lo cual puede contrarrestar los efectos de las presiones demográficas. La reconfiguración de las cadenas globales de suministro brinda oportunidades para fortalecer las relaciones económicas con economías emergentes que buscan diversificar sus redes de socios comerciales. La experiencia acumulada en planificación se erige como un activo de naturaleza exportable, que puede ser aprovechado en el contexto de la cooperación internacional en desarrollo.

Posibles Escenarios

Tomando en consideración las tendencias predominantes y los factores de incertidumbre, es posible identificar tres escenarios plausibles para la evolución de la gobernanza estratégica china.

En un escenario de continuidad optimizada, los mecanismos establecidos por la Ley de Planificación Nacional permitirían mejoras incrementales en efectividad y legitimidad. La implementación de un proceso de evaluación sistemática de las políticas públicas propiciaría la generación de un aprendizaje acumulativo, la profundización gradual de los mecanismos de participación y la optimización de la coordinación intergubernamental a través de mejoras institucionales. En este contexto, se prevé que China mantenga trayectorias de crecimiento moderado pero estables, con la capacidad de absorber impactos externos a través de márgenes de maniobra fiscal y política.

En un escenario de transformación acelerada, propulsada por avances tecnológicos disruptivos, la planificación podría experimentar una evolución hacia sistemas más dinámicos y descentralizados. El desarrollo de la inteligencia artificial aplicada a la modelización económica, los sensores en tiempo real para el monitoreo de la actividad y las plataformas digitales de participación tienen el potencial de permitir ciclos de planificación más cortos y adaptativos, combinando direcciones estratégicas a largo plazo con ajustes tácticos de alta frecuencia. Este escenario requeriría inversiones significativas en infraestructura digital y capacidades analíticas.

En un escenario de tensiones externas persistentes, la planificación estratégica se centraría en aspectos relacionados con la seguridad y la autonomía estratégica. En consecuencia, se plantea la necesidad de establecer prioridades en materia de desarrollo de capacidades domésticas en sectores sensibles, diversificación de cadenas de suministro y fortalecimiento de reservas estratégicas. En este contexto, la eficiencia asignativa podría verse comprometida en parte a favor de la resiliencia y la autonomía, lo que conllevaría implicaciones en las tasas de crecimiento, pero también conllevaría una mayor capacidad de absorción de choques geopolíticos.

Un escenario híbrido parece el más probable, donde diferentes sectores experimentan combinaciones variables de estos patrones: sectores tecnológicos de frontera operando con dinámicas aceleradas y descentralizadas; sectores energéticos y de recursos manteniendo planificación centralizada por su carácter estratégico; y sectores sociales combinando direcciones nacionales con experimentación local. La fortaleza del sistema reside precisamente en su capacidad para albergar esta heterogeneidad dentro de un marco institucional común.

Conclusiones

La gobernanza estratégica de China, materializada en el XV Plan Quinquenal y sustentada por la Ley de Planificación Nacional, constituye un paradigma institucional consolidado que cohesiona visión política, capacidad técnica y seguridad jurídica. Este sistema evidencia ventajas comparativas derivadas de la continuidad política, la coordinación intergubernamental y la capacidad de movilización de recursos hacia objetivos estratégicos, al tiempo que incorpora mecanismos de participación, evaluación y adaptación que mitigan los riesgos de rigidez burocrática.

Para la comunidad internacional, particularmente para las economías emergentes, este modelo ofrece enseñanzas significativas sobre cómo las instituciones públicas con capacidad estratégica y sujeción a normas legales pueden catalizar procesos de transformación estructural. La combinación de planificación indicativa, un marco legal robusto y experimentación pragmática constituye una alternativa al falso dilema entre intervencionismo ineficiente y fundamentalismo de mercado.

En un mundo caracterizado por una incertidumbre creciente, desafíos globales complejos y reconfiguración de equilibrios económicos, la capacidad de mantener direcciones estratégicas de largo plazo mientras se adapta tácticamente a circunstancias cambiantes emerge como un activo institucional de primera importancia. La experiencia acumulada por China en este ámbito, con sus logros y desafíos, constituye un objeto de estudio relevante para el pensamiento sobre desarrollo comparado y gobernanza global.

Referencias

Academia China de Ciencias Sociales. (2023). *Informe sobre la Economía de China: Análisis y Perspectiva 2023-2024*. Prensa de Ciencias Sociales de China.

Academia China de Ciencias Sociales. (2024). Libro Azul de la Población: Informe sobre el Desarrollo Demográfico de China. Prensa de Ciencias Sociales de China. http://cass.cssn.cn/

Ang, Y. Y. (2020). China’s Gilded Age: The Paradox of Economic Boom and Vast Corruption. Cambridge University Press. Publicado por Cambridge University Press. ISBN 978-1108476300. Disponible en bibliotecas académicas.

Buró Nacional de Estadísticas de China. (2024). Comunicado de Estadísticas de Comercio Exterior 2023. Prensa de Estadísticas de China. http://www.stats.gov.cn/

Consejo de Estado de la República Popular China. (2022). Ley de Planificación Nacional de la República Popular China. http://www.gov.cn/xinwen/2022-10/30/content_5722675.htm

Fan, G., & Teng, T. (2020). The Chinese Economic Transformation: Views from Young Economists. Springer. Publicado por Springer. ISBN 978-981-15-8029-1.

Foro de Boao para Asia. (2023). Informe sobre el Desarrollo Asiático 2023. Secretaría del Foro de Boao. https://www.boaoforum.org/

Heilmann, S. (2018). Red Swan: How Unorthodox Policy-Making Facilitated China’s Rise. The Chinese University of Hong Kong Press. Publicado por The Chinese University of Hong Kong Press. ISBN 978-9629968274.

Agencia Internacional de Energía. (2023). An Energy Sector Roadmap to Carbon Neutrality in China. OECD/IEA Publications. https://www.iea.org/reports/an-energy-sector-roadmap-to-carbon-neutrality-in-china

Lin, J. Y. (2021). New Structural Economics: A Framework for Rethinking Development and Policy. World Bank Publications. Publicado por World Bank Publications. ISBN 978-0824881986.

Ministerio de Ciencia y Tecnología de la República Popular China. (2023). *Plan de Desarrollo de Ciencia y Tecnología a Mediano y Largo Plazo 2021-2035*. Prensa de Ciencia y Tecnología. http://www.most.gov.cn/

Naughton, B. (2021). The Rise of China’s Industrial Policy: From State to Market and Back. Cambridge University Press. Publicado por Cambridge University Press. ISBN 978-1108844161.

Oficina de Información del Consejo de Estado. (2021). El Partido Comunista de China: Su Gobernanza y Lucha [Libro Blanco]. Prensa de Literatura en Lenguas Extranjeras. http://www.scio.gov.cn/zfbps/

Qiushi. (2024). Acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad. Revista Qiushi, (6). Revista teórica oficial del Comité Central del PCCh. Número 6, 2024. Accesible vía: http://www.qstheory.cn/

Rodrik, D. (2022). Straight Talk on Trade: Ideas for a Sane World Economy. Princeton University Press. Publicado por Princeton University Press. ISBN 978-0691177942.

State Council Information Office. (2023). China’s Energy Transition. Foreign Languages Press. http://english.scio.gov.cn/

Xinhua. (2020, 29 de octubre). Comunicado de la Quinta Sesión Plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China. Agencia de Noticias Xinhua. http://www.xinhuanet.com/politics/2020-10/29/c_1126674147.htm

Compartir esta publicación
  • Lic. en Educación en la especialidad de Geografía.
  • Docente de Economía Política Marxista-Leninista.
  • Máster en Economía Mundial.
  • Jefe del proyecto de Investigación sobre Asia y Oceanía del Centro de Investigaciones de Política Internacional adjunto al MINREX.
  • Coautor del libro “El Despertar del Dragón” y coordinador y autor del libro “China y sus Relaciones Internacionales”.
  • Autor de gran número de artículos la dinámica económica, política, social y de las relaciones internacionales de China en revistar nacionales e internacionales. Imparte conferencias en diferentes instituciones docentes y en instituciones nacionales.