En este especial se comparten las reflexiones realizadas por Jean Carlos Kindelan Duliep, del Instituto Confucio de la Universidad de la Habana.
Primeras impresiones
Como estudiante cubano de sinización del marxismo que cursa estudios en China, analizar la forma en que se forma a la juventud local a través de conferencias y charlas durante la ceremonia de inicio de curso ha sido una experiencia reveladora, que conecta mis raíces ideológicas con prácticas concretas que valoro profundamente. Lo más impactante no es solo el discurso, sino la coherencia entre los valores proclamados —patriotismo, servicio social, excelencia práctica— y la manera en que se materializan en la formación diaria. A diferencia de los prejuicios occidentales que hablan de “politización” o “conformismo”, lo que he visto es una educación que forma sujetos activos, comprometidos con el bien colectivo, algo que resuena mucho con los principios marxistas de servicio al pueblo que aprendí en Cuba.
La Academia como Herramienta de Transformación Social: Un Eje que Resuena con Nuestros Valores
Lo primero que me llamó la atención es la visión de la academia como un espacio “con piernas en la tierra”, alejado de la “desertificación intelectual” que critican los docentes. En Cuba, también sostenemos que el conocimiento no tiene sentido si no resuelve problemas de la población, pero aquí veo una integración más estructurada entre la investigación posgraduada y las demandas sociales: desde la revitalización rural hasta el apoyo a grupos vulnerables. Personalmente, valoro mucho que se fomente a los estudiantes a “salir del aula” y conectar sus tesis con realidades como la inteligencia artificial aplicada a la equidad o la integración juvenil en las zonas rurales. Esto contrasta con la hiperespecialización abstracta que veo en algunas instituciones occidentales, y me hace pensar que la excelencia académica debe medirse por su impacto social, no solo por las publicaciones.
Otro punto que me parece fundamental es la “sinización” de las disciplinas. No se trata de cerrarse al mundo, sino de adaptar saberes globales a la realidad local —un principio que compartimos en Cuba al aplicar el marxismo a nuestras particularidades. Por ejemplo, el trabajo social chino no se limita a la asistencia individual, sino que se alinea con objetivos nacionales como el desarrollo comunitario: esto es marxismo en práctica, poniendo el bien colectivo por encima de lo individual. Valoro que se rechace la dicotomía “global vs. local”, porque los problemas (como la pobreza o la exclusión) son universales, pero sus soluciones necesitan raíces locales.
Finalmente, el lema “Buscar la verdad con honestidad y ser vigoroso” (herencia de 1948) me parece un pilar ético esencial. Ver a los estudiantes veteranos “agacharse” —una metáfora para arraigarse en los campos, comunidades y entre los jóvenes para investigar— demuestra que la “verdad” se busca a través de la práctica. No es conformismo, sino rigor científico basado en la interacción con el pueblo —algo que intento aplicar en mis propios estudios sobre políticas sociales.
La Juventud China: Colectivismo como Motor de Acción
Como cubano, el sentido de responsabilidad colectiva de la juventud china me resulta familiar, pero su integración con la formación académica es algo que admiro. La idea de “integrar el ‘yo pequeño’ en el ‘yo grande'” no significa perder la identidad individual, sino que el éxito personal se vincula al desarrollo nacional. Esto es muy diferente del individualismo occidental, y personalmente creo que es la clave para enfrentar retos globales como el cambio climático o la inequidad: solo unir esfuerzos hacia un objetivo común funciona.
El concepto de “担当” (responsabilidad juvenil) también me impactó. Ver a los estudiantes veteranos ser “puentes” entre la academia y la juventud, traduciendo conocimientos teóricos a un lenguaje accesible, o a los nuevos participar en proyectos de campo como la revitalización rural, demuestra que la responsabilidad no es impuesta, sino cultivada. En Cuba, tenemos experiencias similares con programas de voluntariado juvenil, pero aquí veo una mayor sinergia con los planes de estudio: la acción social no es un “plus”, sino parte integral de la formación. Eso hace que la juventud no solo aprenda teóricamente, sino que se convierta en agente de cambio desde el principio.
También valoro mucho la resiliencia que se fomenta, al comparar a la juventud con “hierba resistente”. El énfasis en el crecimiento a través de las dificultades, en aprender de los errores y ayudarse mutuamente, es un rasgo que define tanto a la juventud china como a la cubana. En un mundo donde se glorifica el éxito instantáneo, esta postura es refrescante y coherente con el marxismo: el camino hacia la emancipación es largo, pero la perseverancia colectiva lo hace posible.
Conclusión: Una Educación con Propósito, un Ejemplo para la Solidaridad Internacional
A pesar del poco tiempo que llevo estudiando y viviendo en China, puedo afirmar que la formación de la juventud aquí es un modelo de “academia con propósito” —propósito de servir al pueblo, de avanzar en el desarrollo nacional y de contribuir a la comunidad de destino común de la humanidad. Como estudiante de Sinización del Marxismo, esto me confirma que la educación debe ser un instrumento de unión, no de división, y que los valores de servicio, práctica y colectividad son universales, aunque se expresen de manera particular en cada contexto.
Los prejuicios occidentales sobre “politización” olvidan que toda educación tiene valores; lo que diferencia a la china es que estos valores (patriotismo, responsabilidad colectiva) están orientados al bien común, no al beneficio individual. Personalmente, llevo conmigo esta lección: la juventud del mundo necesita formarse con propósito, conectando su “yo” con el “nosotros”, para enfrentar los retos que nos afectan a todos. Y en eso, China está dando un ejemplo que vale la pena estudiar y adaptar a nuestras propias realidades, tanto cubanas como globales.
![Observatorio de Política China [OPCh]](https://www.politica-china.org/wp-content/uploads/logo-horz-1-v500.png)
