Entró en vigor la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Militar. La principal novedad que incluye es que los delitos cometidos en tiempos de paz por parte de militares pasarán a ser juzgados por tribunales ordinarios. Los casos abiertos ya se han transferido a los correspondientes tribunales, entre ellos, alguno especialmente llamativo como el de Justin Lin (Lin Cheng-yi), ex vicepresidente del Banco Mundial (2008-2012), quien en 1979 desertó a China continental. El tribunal de Kinmen ha pasado a entender de su caso. Beijing ha reclamado que se le permita visitar su ciudad natal.
En la lista también figuran Liu Kuan-chun, antiguo responsable del buró de seguridad nacional que desertó en 2000 y Emily Yeh, oficial de información actualmente residente en Reino Unido.
Las modificaciones en la legislación castrense fueron impulsadas tras la muerte del cabo del ejército Hung Chung-chiu en julio del año pasado, tres días antes de terminar su servicio militar obligatorio. La muerte se atribuyó oficialmente a un golpe de calor después de ser obligado a realizar un ejercicio físico intenso.
Amnistía Internacional ha valorado positivamente esta reforma, recabando de los fiscales militares lealtad a la hora de la entrega de los sumarios y las pruebas pertinentes en todos los casos, instando la cooperación del personal de Defensa en las investigaciones y procesos judiciales de los tribunales civiles. Asimismo, instó al gobierno a dotar a los tribunales ordinarios de los medios necesarios para asumir sus nuevas responsabilidades, y también a la legislatura a estar vigilante para evitar la reiteración de torturas.
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