También ex alumno de Pepe Castedo, el profesor catedrático Chan Siru es hispanista, traductor y escritor. Asimismo, ha sido profesor de español en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing y director del Instituto Confucio de Barcelona. Entre otros, destaca como conferenciante en congresos y simposios nacionales e internacionales de hispanistas y es autor de distintos libros sobre lengua y literatura chinas, así como de estudios y ediciones críticos que gozan de amplio reconocimiento en la comunidad académica.
Hemos conversado con él…
¿En qué años fue alumno de Pepe Castedo?, ¿cómo le recuerda?
Fui alumno en el curso 1965-66, un año antes del inicio de la Revolución Cultural. Como es sabido, después se suspendieron las clases pero, a pesar de ello, mantuvimos la relación durante varios años más, incluso durante ese periodo.
Además de las clases en el aula, teníamos conversaciones, encuentros, y hacíamos excursiones. Recuerdo una a la Colina Perfumada, al oeste de Beijing, a unos diez km. Me acuerdo muy bien de ese día, fue muy divertido. Con su cámara, Castedo nos hacía fotos que después nos regalaba.
Mi contacto se mantuvo durante los años siguientes, hasta los 70 y 72, incluso. Yo fui enviado al campo, a la provincia de Shanxi, y entonces estudiaba por mi cuenta, de forma autodidacta. Seguía aprendiendo, haciendo los cuadernos de ejercicios, y después los enviaba por correo a Beijing y el profesor Castedo los corregía página por página y me los devolvía. Para mí, eso es muy emocionante y conmovedor. Nos dedicaba su tiempo en una demostración de cariño hacia sus alumnos.
En aquel tiempo, ¿cuáles eran las condiciones del estudio del español en China?
Yo empecé a los 12 años en una escuela secundaria. En los años 60, las condiciones eran durísimas. Recuerdo que éramos grupos de 40 personas, divididos en 2 subgrupos y teníamos una grabadora para cada 20, una de esas grandes, que pesaba unos 15 kilos, muy primitiva. No teníamos más que eso.
En base a la experiencia personal, ¿qué destacaría de la aportación de Pepe Castedo a la enseñanza del español en China?
Destacaría su generosidad. Es algo muy apreciable porque utilizó su propio dinero, su propio sueldo y compró un método “Vida y Diálogos de España”, de Antonio José Rojo Sastre y Paul Rivenc. Lo compró en París en uno de los viajes que hizo a Francia. Fue nuestro primer método audiovisual, y nos gustaba mucho. Los fines de semana agarrábamos la grabadora para escuchar los audios 20 veces, 30 veces….
El profesor Castedo fue un pionero, con mucha constancia y resistencia, con mucho aguante cuando todo era muy difícil.
Recuerdo que cuando le concedieron la condecoración, la medalla le fue otorgada en una ceremonia en Beijing. Él subió al escenario y dijo entre lágrimas: “yo he vivido tiempos muy difíciles, durante la Revolución Cultural trabajaba en la revista “Pekín Informa” revisando artículos, pero no me dejaban corregir nada, solo puntos y comas….”
Entre el grupo de alumnos de aquella época, ¿qué sentimientos abrigan hacia Pepe Castedo los colegas de generación?
Admirábamos -y admiramos- profundamente al profesor Castedo. Le tenemos mucho cariño. Todos guardamos muchos recuerdos interesantes de ese tiempo. En mi caso, es una persona que me influyó muchísimo durante mi primera juventud.
¿Cree que se debiera propiciar un mayor reconocimiento a pioneros como Pepe Castedo y otros que como él hicieron importantes aportes a la enseñanza del español en tiempos difíciles?
Si, hay que hacerlo, él contribuyó decisivamente a la enseñanza del español en China, aunque sea una pena hacerlo de forma póstuma.
![Observatorio de Política China [OPCh]](https://www.politica-china.org/wp-content/uploads/logo-horz-1-v500.png)
