países por su propia codicia, fue contada con detalles exagerados por el secretario estadounidense de Defensa un día después que su aliado Japón cantara “una preciosa oda a la paz”.
Con la mentalidad de suma cero y el gran temor de perder su credibilidad y liderazgo entre sus aliados, Estados Unidos actúa como si la contención de China fuese la única manera efectiva de proteger sus intereses y mantener la estabilidad regional.
Sin embargo, la fortalecida alianza militar contra China no contribuye a la estabilidad regional que aboga Estados Unidos, sino que constituye una acción provocadora y hostil que incrementa la tensión regional.
La estabilidad en la región Asia-Pacífico podrá lograrse únicamente cuando Estados Unidos y China unan sus esfuerzos para construir una estructura de seguridad acorde con los intereses del otro y que respete sus derechos legales.
Ya es hora de que Estados Unidos abandone su fantasía de la contención, trate a China de igual a igual y justamente, y comience a trabajar constructivamente en pos de una verdadera estabilidad en Asia-Pacífico.
China, que ha disfrutado del rápido desarrollo gracias al entorno regional pacífico, del cual también Estados Unidos se beneficia, ha contribuido a cambio al crecimiento económico y el desarrollo social de los países vecinos.
Una China próspera y amante de la paz ha demostrado ser un factor estabilizador importante y una fuerza motriz para el crecimiento regional durante los últimos años.
Estados Unidos debe trabajar con China para superar sus diferencias y dificultades para alcanzar el consenso y centrarse en los beneficios mutuos, ya que es la única opción responsable y sensata si Washington busca verdaderamente la prosperidad a largo plazo para su pueblo y los pueblos del mundo.
![Observatorio de Política China [OPCh]](https://www.politica-china.org/wp-content/uploads/logo-horz-1-v500.png)