China y Estados Unidos segundo round: las tierras raras y los visados

Esta semana ha sido compleja para Washington, pues la continuidad del discurso nacionalista ha generado escenarios incendiarios. En lo que respecta a China, después del diálogo en Ginebra y la tregua pactada, la relación regresó a su estado de tensión.

Una vez más se confirmó la volatilidad y la falta de visión a largo plazo de los acuerdos que la administración Trump realiza, pues la agenda pactada en Ginebra no duró más allá de quince días. Esto volvió a generar especulación e inestabilidad.

Sin embargo, es importante señalar que fueron dos estocadas las que Washington dio a Beijing para llegar a este segundo round, una vinculada con la visión tradicional de seguridad y otra a través de la securitización de la economía.

La primera sucede hace una semana durante el XXII Diálogo de Shangri-La y las declaraciones del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en donde en un tono alarmista puso sobre la mesa uno de los temas más sensibles en la región, que es visibilizar los conflictos territoriales de China con sus vecinos y el tema Taiwán.  Aquí es importante señalar que este encuentro ha sido utilizado desde la primera administración de Trump, como un espacio para reafirmar la necesidad del término de Indo-Pacífico, entendido como una narrativa desde Occidente para legitimar la presencia de una estrategia militar/económica para contener a China y sus aliados. Por lo que la combinación de estos dos hechos, los conflictos territoriales y la nueva narrativa de Trump, han puesto en los medios, principalmente los americanos, la idea de una guerra inminente en el Estrecho de Taiwán. En este tema es importante dejar una nota al pie, ya que abordar este tema a la ligera es sumamente riesgoso, principalmente porque hay un importante número de factores dentro y fuera de los gobiernos de Estados Unidos, China y Taiwán que merecen ser abordados para analizar este tema de manera objetiva. No obstante, más allá de lo mediático, un hecho contundente es que una guerra a pie de frontera china, no es algo que en la praxis sea benéfico para Beijing, y Beijing lo sabe.

La segunda es la acusación de Trump a China sobre no haber respetado los acuerdos de Ginebra. A lo que el gobierno de Xi tuvo una postura contundente, que se refleja en esta declaración del portavoz Lin Jian del 3 de junio:

El consenso de Ginebra fue alcanzado por China y Estados Unidos con el principio de respeto mutuo y consulta en pie de igualdad. China ha implementado con seriedad el consenso de Ginebra con una actitud responsable. Sin fundamento fáctico alguno, Estados Unidos ha difamado y acusado a China de violar el consenso de Ginebra y ha introducido medidas represivas extremas contra China, tales como el control de la exportación de chips, la suspensión de ventas de software de diseño de chips a China y el anuncio de la revocación de visados de estudiantes chinos. Estas acciones han socavado gravemente el consenso de Ginebra y han perjudicado los derechos e intereses legítimos de China. China se opone resueltamente a ellas y ha presentado gestiones solemnes ante Estados Unidos (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2025).

Dentro de esta declaración se identifican las dos “cartas” de Estados Unidos para presionar a China, que son el software para el diseño de semiconductores y los visados a estudiantes.  Aquí es importante poner datos y recordar la historia de cada uno de estos.

Primero, el tema de los semiconductores. Uno de los puntos débiles para China ha sido tener un alcance limitado respecto a la maquinaria y al software para el diseño de semiconductores. El primer cuarto de 2025 no ha sido un año fácil para los distintos modelos de negocio dentro de la industria de los chips, pues las acciones heredadas desde la administración Biden y su continuidad con Trump han resultado en una necesidad de adaptación forzada para los distintos momentos de la cadena de suministro.  De acuerdo con datos al 9 de junio de 2025 de Trendforce, en el caso de las empresas “foundries” de semiconductores, TSMC se mantiene como el primer lugar con el 67.6% de los ingresos globales; seguida de Samsung con el 7.7% y SMIC con el 6.0%. En comparación del año anterior, no hay cambios contundentes, pues se mantiene la tendencia en porcentajes.  En el ABC de los chips, es importante conocer quién es quién en cada proceso. En el modelo de negocio No-IDM, que refiere a que no hay una integración vertical en la producción, hay cuatro momentos y las empresas que controlan ese proceso:

  1. Software de diseño: ARM (Reino Unido), Imagination Technologies Group Limited (Reino Unido), Synopsys (Estados Unidos), Cadence (Estados Unidos), Faraday (Taiwán) y Global Unichip Corporation (Taiwán).
  2. Diseño: Qualcomm (Estados Unidos), MediaTek (Taiwán), Broadcom (Estados Unidos), NVIDIA (Estados Unidos) y ADM (Estados Unidos).
  3. Manufactura- Foundries: TSMC (Taiwán), Samsung (Corea del Sur), SMIC (China), UMC (Taiwán) y Global Foundries (Estados Unidos).
  4. Empaque y pruebas: ASE Technology Holding Co (Taiwán), Siliconware Precision Industries Co (Taiwán), Amkor Technology (Estados Unidos).

Como se observa, en este modelo, las empresas taiwanesas son las que tiene representación en todo el proceso. Mientras que, para el caso de Estados Unidos, los procesos de software y diseño fabless son los más importantes.  Es justo en este esquema en donde la Ley CHIPS and Science se convierte en un elemento que busca proteger este “control” de parte de la cadena de suministro a favor de Estados Unidos, incluso de la competencia taiwanesa. Por ello la presión americana de activar en otros niveles las fábricas de TSMC en Arizona. Al igual, es importante señalar que la industria de los semiconductores es un área en la que China no se ha posicionado en puntos estratégicos, ya que se limita principalmente a la manufactura, en donde a pesar de tener el tercer lugar en manufactura, sólo representa el 9.6% de los ingresos globales. Aunado a esto, su capacidad de producción está orientada a los chips “más comunes”; es decir, los altos ingresos de TSMC radican en manufacturar los chips más pequeños y de última generación. Otro de los procesos en los que China se ha posicionado ha sido el empaque y las pruebas, pues se sabe de lo competitivo que es el outsourcing chino para muchas empresas taiwanesas.

Continuando con los mecanismos de presión, el tema de los visados a estudiantes chinos no es un algo nuevo. Es importante recordar que esto ya se había presentado durante la primera administración Trump durante junio de 2020. En ese momento esto se convirtió en parte de las medidas de la creciente sinofobia en Estados Unidos a partir de la pandemia de COVID 19 y la guerra comercial. Un dato clave radica en que 2019 fue el año en que más estudiantes de origen chino se encontraban en las universidades americanas. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, en el periodo 2018- 2019 los estudiantes de China fueron la principal fuente de intercambios internacionales en Estados Unidos, con 272.470 estudiantes chinos de pregrado y posgrado matriculados, de los cuales 84.480 cursaban programas de posgrado en CTIM (STEM, en inglés). A nivel social, dentro de las familias chinas se ha normalizado como una buena praxis que las y los jóvenes tengan alguna formación en universidades estadounidenses. Por lo que, desde finales del siglo pasado hasta la segunda década de este siglo, esto ha sido una constante. Sin embargo, esto no quiere decir que, durante estos 20 años, las universidades chinas no hayan aumentado su calidad, pues durante la primera década del siglo XXI, casos como la Universidad de Beijing, Tsinghua, Fudan y Zhejiang, retomaron el modelo de mentoría y colegios de las universidades americanas de la costa Este, a modo de avanzar en su proceso de internacionalización y alianzas estratégicas hacia la segunda década. El avance de las universidades top conllevó a que las medianas y regionales también crecieran e impulsaran el modelo educativo de formación de talento humano competitivo, e incluso convertirse en formadoras de talentos del Sur Global.  Retomando la formación de personas de origen chino en las “top” americanas, este tema también se ha politizado y el discurso de Yurong Jiang en Harvard terminó por ponerlo en el ojo del huracán.  Si bien esto generó controversia a favor o en contra, incluso cuestionando el origen familiar de la oradora china, a nivel mediático representó reafirmar en dos puntos importantes en la sociedad americana: primero, la ruptura entre las instituciones académicas y el gobierno de Trump; y dos, la diáspora china como una población importante. No obstante, más allá de las palabras del discurso, hay un mensaje orientado a mostrar indirectamente a una sociedad china moderna y adaptada a la dinámica occidental, como parte del eco de la sociedad modestamente acomodada, así como integrar el factor de la cuota de género. Por lo tanto, toda esta situación fue capitalizada por Beijing en la opinión pública.

Londres silencioso

Tras la nueva escalada, se llevó a cabo una llamada entre los dos mandatarios. De esta llamada surgieron los siguientes comunicados. En el caso de Donald Trump, publicó que:

Acabo de concluir una excelente conversación telefónica con el presidente Xi de China, en la que abordamos algunos de los detalles de nuestro reciente acuerdo comercial. La llamada duró aproximadamente una hora y media y tuvo un resultado muy positivo para ambos países. Ya no debería haber dudas sobre la complejidad de los productos de tierras raras. Nuestros respectivos equipos se reunirán en breve en un lugar por determinar. Estaremos representados por el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; y el representante comercial de Estados Unidos, el embajador Jamieson Greer. Durante la conversación, el presidente Xi tuvo la amabilidad de invitarnos a la primera dama y a mí a visitar China, y yo correspondí. Como presidentes de dos grandes naciones, esto es algo que ambos esperamos con entusiasmo. La conversación se centró casi exclusivamente en el comercio. No se habló de Rusia, Ucrania ni Irán. Informaremos a los medios de comunicación sobre la programación y el lugar de la próxima reunión. ¡Gracias por su atención!

Mientras que el gobierno chino compartió en un comunicado que:

El presidente Xi señaló que recalibrar la dirección del gigantesco barco de las relaciones entre China y Estados Unidos requiere que tomemos el timón y fijemos el rumbo correcto. Es particularmente importante evitar las diversas perturbaciones y disrupciones. A sugerencia de la parte estadounidense, los principales funcionarios de ambos países celebraron recientemente una reunión económica y comercial en Ginebra. Esta reunión marcó un importante paso adelante en la resolución de los problemas relevantes mediante el diálogo y la consulta, y fue bien recibida por ambas sociedades y la comunidad internacional. Demostró que el diálogo y la cooperación son la única opción correcta. Ambas partes deben aprovechar al máximo el mecanismo de consulta económica y comercial ya establecido y buscar resultados beneficiosos para ambas partes, con un espíritu de igualdad y respeto por las preocupaciones de cada una. La parte china es sincera al respecto y, al mismo tiempo, tiene sus principios. China siempre cumple y cumple lo prometido. Ambas partes deben cumplir el acuerdo alcanzado en Ginebra. De hecho, China lo ha estado ejecutando con seriedad y rigor. La parte estadounidense debe reconocer los avances ya logrados y eliminar las medidas negativas adoptadas contra China. Las dos partes deben mejorar la comunicación en áreas como asuntos exteriores, economía y comercio, militar y aplicación de la ley para crear consensos, aclarar malentendidos y fortalecer la cooperación. El presidente Xi enfatizó que Estados Unidos debe manejar la cuestión de Taiwán con prudencia, para que los separatistas marginales empeñados en la “independencia de Taiwán” no puedan arrastrar a China y Estados Unidos al peligroso terreno de la confrontación e incluso del conflicto.  El presidente Trump afirmó tener un gran respeto por el presidente Xi y que la relación entre Estados Unidos y China es fundamental. Estados Unidos desea que la economía china prospere. La colaboración entre Estados Unidos y China puede lograr grandes resultados. Estados Unidos respetará la política de una sola China. La reunión en Ginebra fue muy exitosa y culminó en un buen acuerdo. Estados Unidos colaborará con China para concretarlo. A Estados Unidos le complace que estudiantes chinos vengan a estudiar a Estados Unidos. El presidente Xi dio la bienvenida al presidente Trump para su nueva visita a China, por la cual el presidente Trump expresó su más sincero agradecimiento. Ambos presidentes acordaron que sus equipos deben continuar implementando el acuerdo de Ginebra y celebrar otra ronda de reuniones lo antes posible (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2025).

Como se lee, ambos mandatarios buscaron capitalizar esta llamada a tópicos de interés nacional. En el caso de Trump, se deja ver el tema de las tierras raras. En el caso de Xi, Taiwán, tras el Diálogo de Shangri-La.

En cuanto a los intereses chinos, el tema de Taiwán se recolocó en un área conveniente para Beijing, pues el acercamiento y la ambigüedad estratégica de Estados Unidos sobre Taiwán, es algo que genera inquietud para el gobierno de Xi. El resultado de la llamada y el manejo que hizo el gobierno de Beijing volvió a sembrar en Lai una de las grandes preguntas, que es qué tan seria es la alianza entre Estados Unidos y Taiwán desde los ojos de Trump; pues durante este año Lai ha dedicado espacios públicos para mandar mensajes de alineación total a Washington, como parte de su seguridad militar y económica.

Por otro lado, está el tema de las tierras raras, un as bajo la manga de Xi. Una de las industrias que este año están en una situación complicada, es la automotriz de motores de combustión. Casualmente, es una de las industrias que mayor foco de atención le ha dado Trump, incluso haciendo epopeya a la época dorada del sueño americano. Justo este sector, junto con el tecnológico, han sido de los más afectados por la guerra comercial y el oligopolio chino sobre tierras raras y otros minerales críticos. Aquí es importante puntualizar que la industria tradicional es altamente dependiente de este tipo de materiales a lo largo de sus procesos. De acuerdo con Statista (2025), China produce el 69.23% de las tierras raras; además de contar con un monopolio en la producción de minerales como galio 98.8%, magnesio 95%, tungsteno 82.7%, bismuto 81.25%, grafito 79.38% y silicio 76.29%, por mencionar los más representativos. Por lo tanto, el acceso a materiales críticos en plena guerra comercial es un aspecto clave para la manufactura internacional. Aunado a esto, China ha complicado la exportación de estos minerales críticos a través del establecimiento de licencias, afectando a países como Estados Unidos.

A diferencia de Ginebra las negociaciones de Londres fueron más discretas, pues fue hasta su final el 11 de junio que la información comenzó a fluir. Dentro de los acuerdos se enlistan:

  • aranceles del 55% para Beijing y del 10% para Washington
  • flexibilizar licencias de exportación de tierras raras, por un periodo de seis meses
  • continuar la tregua acordada en Ginebra

Si bien se ha enfatizado en que se ha cerrado un acuerdo entre ambas partes, esto no quiere decir que se genere una estabilidad a largo plazo. Más allá de esto, la carrera comercial y tecnológica sigue presente y seguirá siendo un espacio de confrontación entre estos dos gobiernos. Sin embargo, en el caso de China, el gobierno de Xi mantiene algunas cartas de negociación sin usar, principalmente en el mercado de futuros, industrias emergentes y nuevos materiales.

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  • Directora del Observatorio de la Política China  del Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional (IGADI) 
  • Profesora- Investigadora Titular de Tiempo Completo de la Licenciatura en Negocios Internacionales en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en México.
  • Doctora en Relaciones Transpacíficas por la Universidad de Colima. Becaria del programa Taiwan Fellowship 2025 en el Departamento de Diplomacia y Asuntos Internacionales de la Universidad Nacional de Chengchi.
  • Profesora visitante en FLACSO- Argentina y de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad Rafael Landívar.
  • Cuenta con más de 40 publicaciones que estudian la vinculación política, económica y social de la Cuenca del Pacífico.
  • Fue investigadora junior del programa “China y América Latina” del Diálogo Interamericano en Washington DC.
  • Embajadora del programa cultural “Canal Walk” de la Franja y la Ruta en China.
  • Integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, nivel 1.
  • Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.

Especialidades:

  1. Economía y comercio: inversiones, comercio internacional, empresas, préstamos, geoeconomía, desarrollo, etc.
  2. Política exterior y relaciones internacionales: cooperación, organizaciones, seguridad, multilateralismo, iniciativas, relaciones regionales, regionalismos, foros, etc.
  3. Sociedad y cultura: autonomías, identidad, minorías, demografía, género, etc.
  4. Taiwan e regiões de administração especial.