El Kuomintang (KMT), gobernante de larga data y ahora principal partido de la oposición en Taiwán, celebra elecciones internas el 18 de octubre. Eric Chu (Chu Li-luan) dará el relevo tras ejercer la presidencia desde el 25 de septiembre de 2021, cuando fue elegido tras ganar las elecciones internas del partido. Fue esta la segunda vezen ocupar el cargo: ya había sido presidente del KMT anteriormente, entre enero de 2015 y enero de 2016, tras la dimisión del ex presidente taiwanés Ma Ying-jeou (2008-2016).
Hasta seis candidatos se disputan la presidencia: la exdiputada Cheng Li-wen, el legislador Lo Chih-chiang, el exmagistrado del condado de Changhua Cho Po-yuan, el ex alcalde de Taipéi Hau Lung-bin, el exdelegado de la Asamblea Nacional Tsai Chih-hung, y Chang Ya-chung, presidente de la escuela Sun Yat-sen.
Varios estudios ubican al institucional Hau Lung-bin como candidato con ventaja gracias a su perfil de “hombre de experiencia” y el apoyo de las facciones tradicionales del partido. La moderna Cheng Li-wun aparece como uno de los contendientes más competitivos, contando especialmente con impulso entre votantes que desean una renovación interna del KMT. En algunas encuestas, Cheng parece ganar terreno frente al liderazgo más tradicional. El mediático Lo Chih-chiang también figura frecuentemente en los primeros lugares, particularmente en encuestas que muestran un voto más “populista” o crítico frente al liderazgo convencional. En contraste, el candidato Chang Ya-chung, más ideológico e intelectual, se sitúa muy por detrás en las encuestas, con menor apoyo en unas bases moderadas que le acusan de ser “doctrinario”. Por último, Tsai Chih-hung, goza de una visibilidad muy pequeña en comparación con los demás contendientes. Cho Po-yuan dispone de algo más de cobertura pero sus posibilidades son igual de remotas.
En conjunto, la carrera es volátil: aunque muchos sitúan a Hau por delante, Cheng podría dar la campanada, incluso Lo, si consiguen reducir la brecha y capitalizar el descontento dentro del partido. El margen entre Hau, Cheng y Lo no es muy amplio en algunas encuestas; hay un número significativo de votantes indecisos que pueden inclinar el resultado. El apoyo institucional dentro del partido (las estructuras internas, redes locales, caciques regionales) puede tener un peso mayor que las encuestas públicas, especialmente en este tipo de comicios, lo cual favorece a candidatos con fuertes nexos organizativos como Hau.
Los debates sobre política hacia China, las alianzas con el Partido Popular de Taiwán (PPT) y las reformas internas, pueden cambiar la percepción de los votantes del partido en los días previos.
Mientras el KMT se jacta de lo democrático y transparente del proceso, el soberanismo (Partido Democrático Progresista, PDP, que ostenta la presidencia de Taiwán) pronostica una nueva oportunidad frustrada para que el unionismo pueda adecuar su política e ideario a la nueva realidad social de Taiwán.
En cualquier caso, los tiempos en que todo estaba determinado con antelación han quedado atrás. Ahora, el KMT encara una elección no solo emocionante por lo abierta sino también en cierto sentido dramática dada la frágil coyuntura interna.
Quien es quien
Entre los candidatos, podemos apreciar un claro eje principal de división entre reformistas pragmáticos (Cheng, Lo) vs. tradicionalistas institucionales (Hau, Cho) vs. nacionalistas doctrinarios (Chang, Tsai).
Entre Chang Ya-chung (más pro-reunificación) y Cheng Li-wun (más adaptable al electorado joven y al contexto internacional), hay un mayor contraste ideológico. Por el contrario, entre Lo Chih-chiang (apertura hacia alianzas con el PPT y campañas populistas) y Tsai Chih-hung (disciplina jerárquica interna), hay un mayor contraste estratégico. Como nacionalista moderado, Hau Lung-bin se sitúa en el pragmatismo institucional, apostando por mantener el statu quo, relaciones equilibradas con EE.UU. y China, y la reconstrucción orgánica del partido.
En cuanto a los perfiles, Hau es hijo del ex primer ministro y general Hau Pei-tsun. Ex alcalde de Taipéi, de 73 años, ha recibido el respaldo del magnate de los medios Jaw Shaw-kong, del presidente del Consejo Municipal de Nueva Taipéi, Chiang Ken-huang, de la asociación de presidentes y diputados de los consejos municipales y de condado, y de Chang Chia-chun, del poderoso clan Yunlin Chang. Al parecer, también cuenta con el respaldo de Fu Kun-chi, coordinador del grupo parlamentario del KMT.
Con fama de reformista y pragmática, Cheng Li-wun, menos dependiente de Beijing en el discurso público, goza de mucha popularidad. Originalmente era legisladora del PDP, pero fue expulsada del partido o, según ella, renunció en 2002. Después de unos años como independiente, se unió al KMT y ha desempeñado varios roles, incluidos dos mandatos como legisladora. Su origen familiar es igualmente castrense y waisheng, es decir, de oriundos del continente tras la derrota en la guerra civil.
Lo Chih-chiang, técnico-reformista con toque populista, muy mediático y carismático, proviene de una familia que fue evacuada de la isla Dachen en 1955 en la conocida como “primera crisis del Estrecho”, propone alianzas tácticas con el PPT, campañas agresivas y una renovación generacional. Lo fue un colaborador cercano del expresidente Ma Ying-jeou, quien publicó un video de apoyo. En otro tiempo, esto sería de gran ayuda, hoy, quizá no tanto.
A Chang Ya-chung habría que ubicarle en el ala más nacionalista y conservadora. Propone un regreso a los fundamentos tradicionales del KMT: soberanía de la República de China, reunificación pacífica a largo plazo, disciplina interna y centralización del partido. Cho Po-yuan, centrista y conciliador, busca un papel de mediador dentro del partido y entre bloques opositores, sin ambición presidencial personal. Por último, Tsai Chih-hung, con fama de organizativo, insiste en reforzar la unidad mediante una fusión del liderazgo del presidente del partido y candidato presidencial. Enfatiza la disciplina interna sobre las reformas ideológicas.
Las propuestas más destacadas de los candidatos
Hau Lung-bin asegura promover la unidad del partido y reconstruirlo tras derrotas electorales recientes. No planea postularse para presidente en 2028; su rol como líder de la formación sería, sobre todo, prepararla para las elecciones de 2026 (locales) y 2028 (presidenciales y legislativas). En lo estratégico, aboga por mantener amistad igualitaria con EE.UU. y con China, evitando complacer excesivamente a ninguno. Defiende la promoción de los intercambios a través del Estrecho bajo el consenso de 1992, pero insiste en que China continental respete la existencia de la República de China (es decir, Taiwán) como entidad formal.
En cuanto a Cheng Li-un, entre sus posicionamientos destacados cabría señalar que exige reglas claras, justas y transparentes para la nominación presidencial de 2028, independientes de la voluntad personal del presidente del partido. Por otra parte, en cuanto a alianzas KMT-PPT, sugiere que en las elecciones locales de 2026, si un candidato del otro partido tiene mejores posibilidades, el KMT debería ceder en interés del bien mayor, priorizando el ganar antes que el logro de cargos.
Por su parte, Lo Chih-chiang propone profundizar la cooperación parlamentaria con el PPT, y mecanismos electorales cooperativos, pero respetando la independencia de cada formación. Insiste en que la división (varios candidatos) favorece al partido gobernante (el PDP), por lo que unidad de la oposición es clave. Quiere nombrar a Lu Shiow-yen, actual alcaldesa de Taichung y estrella en ascenso, como candidata presidencial del KMT para 2028, y luego retirarse como presidente del partido, en una señal de unidad. Además, plantea crear un comité de investigación sobre persecuciones políticas (políticos del PPT o del KMT que según él han perdido derechos o han sido procesados). Sobre política del Estrecho, enfatiza el consenso de 1992 como exitoso modelo y aboga por relaciones amistosas y constructivas con el continente.
En cuanto a Cho Po-yuan, no busca la presidencia del país; su papel sería más de “kingmaker” dentro del partido. También aboga por la cooperación entre el KMT y el PPT, en este caso muy centrada en reformas judiciales. Es partidario del consenso de 1992 como marco para las relaciones con China y propone invitar al presidente Xi Jinping y al presidente de EE.UU. para dialogar sobre la reubicación de la sede de la ONU en Taiwán, como forma de internacionalizar la situación del Estrecho.
Tsai Chih-hung insiste en que uno de los grandes errores del partido en elecciones previas fue separar la figura del presidente del partido y la del candidato presidencial y por ello propone que en el futuro sean la misma persona para evitar disfunciones. Por eso también su énfasis en la coordinación interna y en evitar divisiones.
Por ultimo, Chang Ya-chung ha llamado a la reforma del partido entre críticas a su cultura política. Propone institucionalizar límites de mandatos tanto para presidente del partido como para candidato presidencial; su mandato terminaría el 19 de mayo de 2028.
Las coincidencias entre los candidatos
Los principales puntos de coincidencia entre los seis candidatos serían los siguientes. En primer lugar, la defensa de la unidad interna del partido manifiesta una coincidencia total (6/6), abundando en la necesidad de reconstruir la cohesión del KMT tras las derrotas de 2024, evitando divisiones entre “viejos cuadros” y “nuevas generaciones”. Todos apelan a la reunificación interna y al establecimiento de reglas claras de selección de candidatos. Lo Chih-chiang, Tsai Chih-hung y Chang Ya-chung vinculan directamente esa unidad con la posibilidad de ganar en 2026 y 2028. Hau Lung-bin propone un liderazgo de transición centrado en reconciliar facciones.
Todos se apuntan, aunque en diverso grado, a la reforma y modernización del partido, reconociendo que el KMT necesita rejuvenecerse y mejorar su imagen ante los votantes jóvenes. En los matices, Chang Ya-chung plantea esta reforma como eje central, abundando en aspectos como los límites de mandato, transparencia, y separación de funciones. Cheng Li-wun y Lo Chih-chiang priorizan la profesionalización y la paridad generacional. Hau Lung-bin y Cho Po-yuan abogan por modernizar sin romper con la tradición histórica. Tsai Chih-hung pide centralizar la dirección para evitar “caos organizativo”.
Hay también una coincidencia bastante alta (5/6) a la hora de reivindicar reglas transparentes para la nominación presidencial de 2028, abogando por ampliar la participación de las bases y limitar el poder unilateral del presidente del KMT. Cheng Li-wun, Lo Chih-chiang, Chang Ya-chung y Tsai Chih-hung (4/6) defienden que el presidente del partido no debe imponer el candidato presidencial y proponen primarias abiertas o procedimientos colegiados. Cho Po-yuan acepta esta idea, pero reclama más margen para la dirección del partido. Solo Hau Lung-bin mantiene una posición más ambigua, en parte porque él mismo ha dicho que no se postulará en 2028.
También es alta (5/6) la convergencia en la cooperación con el PPT, compartiendo interés en consolidar una oposición unificada al PDP, sin absorber ni subordinar al PPT. Cheng Li-wun, Lo Chih-chiang, Cho Po-yuan, Hau Lung-bin y Chang Ya-chung apoyan algún tipo de coordinación electoral o legislativa con el PPT. Divergen en el grado de integración: desde pactos puntuales (Lo, Cheng) hasta alianzas estratégicas más amplias (Cho). Tsai Chih-hung no se ha pronunciado claramente, aunque noparece oponerse.
Debe destacarse que la coincidencia es absoluta (6/6) en el reconocimiento del Consenso de 1992 como eje de la política hacia China continental. Todos los aspirantes lo reconocen como base fundamental de la política del KMT hacia Beijing, aunque con matices. Por ejemplo, Hau Lung-bin, Lo Chih-chiang y Cho Po-yuan lo presentan como instrumento para mantener la estabilidad y el diálogo. Chang Ya-chung y Tsai Chih-hung lo defienden como principio histórico irrenunciable del partido. Cheng Li-wun lo respalda en términos pragmáticos, evitando discursos que incomoden al electorado más joven o al socio potencial PPT.
Todos quieren mantener abiertos los canales con China continental, pero subrayan que deben preservarse la “dignidad” y la “existencia” de la República de China (Taiwán). Chang Ya-chung es el más favorable a retomar el diálogo político de alto nivel y contactos regulares con Beijing. Hau Lung-bin defiende mantener el statu quo, sin provocaciones ni concesiones. Cheng Li-wun y Lo Chih-chiang quieren un tono más “neutro” para no alienar al electorado joven. Cho Po-yuan apuesta por una diplomacia equilibrada, aplicando el consenso de 1992 pero insistiendo en la soberanía de la República de China. Tsai Chih-hung se centra más en la coherencia interna que en la política exterior.
En la relación a mantener con EEUU, la divergencia es mayor (4/6). Hau Lung-bin, Cheng Li-wun, Lo Chih-chiang y Cho Po-yuan coinciden en mantener relaciones equilibradas: “amistad con EE. UU. sin antagonizar con China”. Chang Ya-chung enfatiza la autonomía, con menor dependencia de Washington. Tsai Chih-hung apenas ha abordado el tema. En común tendrían la búsqueda del equilibrio, evitando tener que elegir entre Washington y Beijing.
¿Renovación?
El perfil de los candidatos principales y los idearios defendidos bien podrían sugerir que las posibilidades de remodelación profunda del KMT son más bien escasas. Aun así, un triunfo de Cheng Li-Wen sobre Hau Lung-bin, favorecería en sumo grado las expectativas de la candidatura presidencial de Lu Shiow-yen para 2028 y las posibilidades de finiquitar la “era PDP” en Taiwán.
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