Análisis

La maldición de Chongqing

17/07/2017

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China.

La maldición de Chongqing

El abrupto anuncio el pasado sábado del relevo de la jefatura del PCCh en Chongqing y el silencio posterior aventura “problemas” para Sun Zhengcai, una de las principales estrellas emergentes en el firmamento político chino. A pesar de que la versión oficial le califica aun como “camarada”, algunas fuentes consideran reveladora su ausencia en la toma de posesión de su relevo, Chen Min´er, y podría estar siendo investigado por “violaciones graves de la disciplina”.

Sun Zhengcai, nacido en 1963, integrante de la sexta generación, es miembro del Comité Central del PCCh desde 2007 y del Buró Político desde 2012. Experto en agricultura, ejerció el ministerio del ramo entre 2006 y 2009, considerándosele un próximo al ex primer ministro Wen Jiabao y también protegido de Jia Qinglin, presidente de la Conferencia Consultiva entre 2003 y 2008. En 2009 asumió la jefatura de la provincia de Jilin, donde desarrolló una gestión calificada de encomiable con importantes éxitos en la captación de inversiones exteriores (especialmente de Corea del Sur e Indonesia) y en la elevación del nivel de vida y las rentas de los habitantes. Sun era considerado por muchos el sucesor natural del primer ministro Li Keqiang en la próxima década.

Por su parte, Chen Min´er es uno de los candidatos preferidos de Xi y este ascenso podría ponerle en ruta incluso hacia el Comité Permanente del Buró Político que debe asumir funciones tras el congreso de otoño. Con una larga carrera en Zhejiang, Chen fue, entre otros, estrecho colaborador de Li Qiang, durante varios años secretario de Xi Jinping.  Se le considera una pieza clave del clan del actual secretario general con un papel sustancial a desempeñar en los años venideros.

La municipalidad especial de Chongqing es bien conocida por su asociación con el caso Bo Xilai, que estalló en los meses previos al pasado congreso en que Xi Jinping fue elegido máximo líder del PCCh. En febrero último, desde el entorno de Wang Qishan, aliado incondicional de Xi, se lanzaron críticas a Sun por no hacer “lo suficiente” para erradicar la influencia de Bo en la ciudad.

A falta de información, los rumores asocian la investigación con faltas a la “disciplina política” y no con corrupción; de confirmarse, ratificaría la virulencia de la pugna interna de cara al XIX Congreso, con Xi empeñado en desplazar a cualquier hipotético no afín que no le profese una lealtad inquebrantable. ¿Será Hu Chunhua el siguiente? Quizá curándose en salud, en el congreso del partido celebrado en Guangdong el mes pasado, Hu citó el nombre de Xi hasta 26 veces y elogió el papel ejemplar de Xi como “núcleo central” siete veces…

De confirmarse la caída en desgracia de Sun Zhengcai, cabe prever que la tensión se intensifique de cara al XIX Congreso, con un Xi más dispuesto que nunca a reducir el nivel de pluralidad interna y a acaparar la máxima cuota de poder en un contexto de creciente culto a su personalidad y de control más estricto de las redes sociales; pasos atrás, en suma, que agrandan la preocupación por el futuro político del gigante asiático. 


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