Estudios

La cara amable de China. Reflexiones sobre la Diplomacia Pública de Beijing

27/06/2015

Francisco J. Rodríguez y Jinjing Xu, Universidad de Salamanca (España).

La aldea global tiene sus ventajas. En las alas veloces de Internet lo ocurrido en un punto del globo puede verse al instante en el resto del mundo. Los inspiradores de la campaña Occupy Central (también denominada como “Revolución de los paraguas”) iniciada en Hong Kong en septiembre de 2014 eran conscientes de ello. Las miles de personas que se manifestaron “contra la cicatera propuesta de Pekín para introducir el sufragio universal en las elecciones de esta Región Administrativa Especial, en lo que, paradójicamente, podríamos calificar como la forma más avanzada de democracia en China” buscaron activamente atraer la atención de los medios internacionales. [1] Con ello pretendían: presionar al PCCH en pro de una mayor liberalización del sistema político; y el amparo de las cámaras extranjeras frente a una posible escalada de la represión. Más allá del éxito o fracaso de esas movilizaciones, lo cierto es que hoy en día es casi impensable una reacción de Beijing similar a la ocurrida en Tian’anmen en 1989, precisamente por el coste negativo en términos de imagen exterior que tendría para el ejecutivo chino.

 


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